MITO IV. LA CARRERA POR LOS NUTRIENTES

Este es un mito instalado frecuentemente entre aficionados con cierta experiencia, aunque suele darse también en los que están comenzando. Nos referimos a la “carrera” o competición que en teoría plantas y algas realizan para conseguir los limitados nutrientes del agua. Hay mucho de verdad en esto, pero si no tenemos en cuenta una serie de cuestiones, las algas harán su aparición sin importar el número de plantas que tengamos. Es frecuente y extendido ver personas buscando plantas de “crecimiento rápido” para eliminar nitratos y fosfatos que están generando algas. Y es frecuente que sus acuarios pasados unos meses tengan una bola de algas que se enredan en plantas populares como la ambulia, la cabomba o la cola de zorro. El resultado suele ser que toda esa materia vegetal termina en la basura, y a veces el acuario en el desván.

Para evitar esto, antes de que aparezcan las algas o antes de que gobiernen el entorno, lo primero que debemos hacer en nuestro acuario es un estudio de consumo de los nutrientes esenciales por parte de nuestras plantas, también conocidos como macroelementos: nitrógeno, fósforo y potasio. De aquí viene la denominación “abonado NPK”, por los símbolos que estos elementos tienen en la tabla periódica. No entraremos ahora a hablar de proporciones entre ellos, puesto que esto no pretende ser un artículo sobre abonado. El consumo de estos elementos principales está supeditado, además de al tipo de planta, a la luz y al CO2 disponibles en al agua. Por último, se encontrarían los microelementos: calcio, magnesio, hierro, etc., que completan las necesidades de las plantas. Y aquí viene lo importante y más básico: el ritmo de consumo de una planta se regirá por aquel nutriente que se encuentre en menor cantidad. Es fácil realizar analogías, así que simplemente expondremos una: podemos disponer de 300 Kg de harina, 200 Kg de mozzarella, además de agua, levadura y especias en abundancia; pero si solo tenemos uno o dos tomates, podremos hacer solo una pizza margarita. Este concepto, que aquí se entiende de manera inmediata, se vuelve borroso cuando nos adentramos en la acuariofilia, de manera que las descompensaciones de todo tipo están servidas, siendo las más frecuentes las de exceso de luz y de abonado, ya sea líquido o a través de un sustrato nutritivo. Siempre que un nutriente esté en exceso con respecto a otro, existirá algún tipo de alga que se alimenta y prospera con total tranquilidad, aunque nuestro acuario sea un bosque. La famosa carrera, en este caso, no existe.

La forma de prevenir la aparición de algas depende del tipo de acuario que tengamos. Suele hablarse de acuarios “acelerados o high tech” y “no acelerados o low tech”. Dicha terminología es un tanto obsoleta, ya que hoy en día la evolución de la acuariofilia en técnica y conocimientos permite que tengamos acuarios no acelerados haciendo uso de gran tecnología, y viceversa; pero la daremos por válida para entendernos en este artículo. Los acuarios “high tech” hacen uso de una luz potente y aporte extra de CO2, que incentivan a la planta a alimentarse más rápidamente de macro y microelementos, lo cual no siempre se traduce en un crecimiento de tejidos, sino también en vigorosidad y coloración; los “low tech”, por contra, apuestan por plantas que tienen bajas necesidades lumínicas y por tanto de CO2, frecuentemente plantas que en la naturaleza crecen a la sombra o con baja luz, como la familia de “anubias”. Esto no significa que estas plantas no puedan tenerse con mucha luz o CO2, sino que no tienen una gran demanda para poder prosperar, y ello se aprovecha para tener un acuario donde los recursos se encuentran en baja proporción y todo tiende a suceder más lentamente (algo muy recomendable si estamos comenzando).

Dicho de una manera simple, debemos saber si nuestro acuario es rápido o lento en el consumo, y actuar en consecuencia. Si estamos en el primer caso, los problemas de algas tenderán a solucionarse abonando correctamente, aportando lo que las hambrientas plantas necesitan sin que haya exceso ni escasez de ningún elemento, según proporciones adecuadas; mientras que en el segundo caso podremos mantener un saludable acuario sin abonado extra, realizando una correcta limpieza y cambios de agua, y como mucho aportando con moderación algún elemento que no venga en el agua de red, como puede ser el potasio. El problema más frecuente y la causa principal de algas es el exceso de nitrógeno en forma de nitrato, puesto que es el resultado de la filtración de nuestro acuario, y por tanto hay un aporte constante e inevitable de este elemento. Si nuestro acuario es lento (como la mayoría de acuarios de un hogar), la solución no es llenarlo de plantas supuestamente devoradoras de nitrato ni buscar algo que nos salve de nuestras responsabilidades, sino realizar los cambios de agua pertinentes, sifonar el sustrato de manera correcta, y realizar el mantenimiento de nuestro filtro cuando este lo requiera, para minimizar la descomposición de materia orgánica que deriva en nitrato. Todo esto se puede hacer a ojo, aunque es mucho mejor disponer de un test de análisis de nitrato con el cual podamos hacer mediciones y apuntarlas con fecha, para saber a qué ritmo crece.

Esperamos que este artículo sirva de ayuda a muchas personas que sufren problemas de algas en el acuario.

MITO IV. LA CARRERA POR LOS NUTRIENTES

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