MITO VII. PECES COMPATIBLES

Una de las preguntas de cabecera de los clientes, especialmente de los que comienzan en el mundo de los acuarios, es la siguiente: ¿qué peces son compatibles? ¿Cuáles puedo llevarme juntos?

Evidentemente, y dando por hecho que nuestro objetivo principal a la hora de mantener un acuario es mantener a todos los peces vivos y en condiciones adecuadas, sería disparatado decir que cualquier combinación de peces es válida. Lo que eleva esta cuestión a la categoría de mito, es la tendencia a llevarla al extremo. Es un error referirse a los peces como si se tratasen de un software informático o un transformador eléctrico.

Lo primero que debemos tener en cuenta, es que la “compatibilidad” entre dos peces es en muchos casos sumamente subjetiva, porque depende de muchos factores, y muchos de ellos varían con el tiempo. Por otro lado, se suelen tener en mente principalmente las relaciones interespecíficas (entre peces de diferente especie), y se dejan de lado las intraespecíficas (entre peces de la misma especie), que son tan o más importantes. Comentemos algunos de los múltiples factores a tener en cuenta.

 

  • Tamaño de acuario: la urna es un factor radicalmente importante. No obstante, la tendencia es tener en cuenta únicamente el litraje, siguiendo normas totalmente desfasadas, como la del “centímetro de pez por cada litro”, la cual no es totalmente catastrófica si lo que pretendemos es no sobrepoblar el acuario, pero suele dejar en un peligroso segundo plano algo tan importante como el control territorial que ejercen en mayor o menor medida los peces. No todo son litros en acuariofilia, y en muchas ocasiones es más importante la forma del acuario, teniendo en cuenta las tres dimensiones del mismo.
  • Decoración: este aspecto lógicamente va ligado al anterior que acabamos de comentar. La forma de la urna se combina con la decoración, la cual suele ser puesta en muchas ocasiones “al tun tun”, llenando huecos sin criterio definido. Debemos tener en cuenta que lo que estamos generando son territorios y zonas que los peces querrán controlar. Si además nos dedicamos a sacar constantemente los elementos decorativos para limpiarlos (algo que no recomendamos en absoluto), estaremos variando esos territorios, pudiendo cambiar repentinamente las relaciones entre los peces, especialmente las intraespecíficas de jerarquía.
  • Tamaño de los peces: la frase “el pez grande se come al pequeño” nos da una pista de lo que estamos hablando. Siempre existe la posibilidad de que cualquier pez onmívoro o carnívoro pueda depredar aquellos peces que están a su alcance. Si bien es cierto que cuando los depredadores han crecido juntos y están bien alimentados, tienden a “ignorar” a los pequeños, no es menos cierto que esta situación puede variar en cualquier momento. En la otra cara de la moneda tenemos precisamente a los peces pequeños, que pueden vivir en un estrés permanente si se encuentran en acuarios pequeños con peces grandes nadando cerca, lo cual les hace más propensos a enfermar. Uno de los dogmas populares que se suelen escuchar es “pon peces que no quepan en la boca de otro”, lo cual es una norma del todo insuficiente, ya que si bien parece ser de una lógica aplastante, en la práctica podemos ver que algunos peces depredadores ya instalados en el acuario, son capaces de atacar en grupo a los recién llegados, aunque no puedan ingerirlos de una sentada. Una correcta aclimatación puede minimizar este riesgo, al menos en el momento crítico de la entrada.
  • Comportamiento gregario: algunos peces necesitan formar un gran cardumen. Hablar de 6 u 8 ejemplares como un grupo óptimo, es incorrecto. Lo correcto en estos casos es hablar de grupo mínimo, ya que un pequeño o mediano acuario no podrá proveerles espacio suficiente para un grupo realmente óptimo, que estaría formado por centenares o miles. Si estos peces se introducen en solitario o en número ínfimo, tendrán una acusada tendencia a la enfermedad, por la incapacidad de formar un grupo que les proteja de posibles peligros.
  • Comportamientos muy distintos: algunos peces tienen un comportamiento muy dinámico, con el que tienden a “quedarse con todo el acuario”, es decir, a hacer notar su presencia constantemente en todas las zonas del mismo. Esto disgusta a peces tranquilos que gustan de controlar algunos territorios, o son especialmente asustadizos, como los peces disco.
  • Jerarquía en cardumen: aunque en ocasiones resulte casi imperceptible, los peces forman jerarquías en sus grupos, que determinará quién come más, quién controla un territorio, quién forma parejas, etc. En no pocas ocasiones, esta relación intraespecífica se vuelve problemática, pudiendo haber peces que sufren un sometimiento excesivo de sus congéneres. En un acuario pequeño o mediano, este comportamiento puede derivar en enfermedades y muertes.
  • Entrada de nuevos peces de cardumen: un gran error que maximiza el riesgo de muertes, es la introducción de nuevos peces pequeños en acuarios donde existen depredadores asentados. Incluso aunque dichos depredadores no sean adultos, ya han asociado totalmente la presencia del acuarista con la aparición de la comida, lo cual les hace entrar en un característico “frenesí”, con el que pueden lanzarse a por los nuevos peces que estamos liberando. Incluso ciertos peces pequeños pero carnívoros, pueden atosigar a las nuevas incorporaciones, hasta llegar a matarlos. Es de vital importancia que este tipo de aclimataciones se realicen con sumo cuidado, con luces apagadas y suficiente oscuridad ambiental, introduciendo un buen número de ejemplares, y acercándolos con un salabre hasta el fondo del acuario.
  • Formación de parejas y cría: es muy popular a la hora de adquirir peces, el interés por llevar machos y hembras, aunque en la mayoría de ocasiones no tengamos una verdadera planificación ni hayamos previsto qué hacer si los peces llegan a criar. Peces como los cíclidos, pueden pasar de ser totalmente pacíficos, a controlar prácticamente todo el acuario, dando serios avisos a todo aquel que ose traspasar una línea imaginaria que trazan entre su puesta de huevos y el resto del acuario. En acuarios pequeños, los avisos pueden llegar a ser ataques de considerable importancia o incluso mortales. Antes de tener parejas de este tipo de peces, hay que pensar si realmente estamos listos para ello.
  • Diferencia paramétrica del agua: si bien es cierto que la cría de muchas especies está muy asentada y ello permite aclimatarlas a las aguas neutras y moderadamente duras que hay en muchas geografías, no es menos cierto que biológicamente muchas de estas especies se encuentran en un estado muy similar al salvaje, por lo que no conviene mantenerlas mucho tiempo fuera de sus rangos paramétricos, ya que probablemente estaremos acortando sus vidas, especialmente cuando nos referimos a la densidad y durezas. Si intentamos mezclar peces de aguas muy diferentes, buscando un punto de equilibrio paramétrico intermedio, estaremos añadiendo un factor de estrés innecesario a todas las especies que mantenemos.
  • Tipos de persona: por último, aunque no por ello menos importante, está la compatibilidad interespecífica pez con humano. Todas las especies de peces acusan una severa incompatibilidad con los humanos que buscan “algo que no me dé ningún trabajo”. También son incompatibles con personas que están seguros de saberlo todo. Puede sonar a broma, pero realmente un gran paso, uno de los más importantes en acuariofilia, es saber qué peces son compatibles con nosotros.

 

La próxima vez que visites tu tienda de confianza en busca de nuevos peces, recuerda que las relaciones inter e intraespecíficas no son matemáticas, ni permanecen inalterables en el tiempo. Las tablas de compatibilidad que aparecen en internet, suelen estar principalmente basadas en la paramétrica del agua y en la relación presa-depredador. Pero como hemos visto, esto se convierte en totalmente insuficiente cuando estamos hablando del acuario medio que hay en una casa.

MITO VII. PECES COMPATIBLES

Un pensamiento en “MITO VII. PECES COMPATIBLES

  • 02/04/2019 a las 07:34
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    Es importante tener un proyecto en mente para nuestro acuario. Hablarlo con un profesional y permitir que nos aconseje sobre si es viable. Así no sólo conseguiremos un acuario estable, sino que nuestros peces tengan una buena calidad de vida.

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