No somos propensos a titular nuestros artículos de manera alarmista o exagerada. Pero en esta ocasión, lo merece. En las analíticas que realizamos a los acuarios de nuestros clientes, son cada vez más numerosos los casos en los que obtenemos un resultado de alta cantidad de amonio presente en el agua. Hoy nos vamos a centrar en la terna de resultados que más se nos está presentando últimamente, y que siempre suele dejar perplejo a su propietario: hay amoniaco, no hay nitrito y hay mucho nitrato.

Una vez se han dejado a un lado todos los posibles factores que pueden falsear un test de compuestos nitrogenados (cambios de agua recientes, abonos líquidos, sustratos nutritivos, etc.), este caso concreto, básicamente nos está queriendo decir lo siguiente:

Hay amoniaco: el amoniaco es el único tóxico que sabemos que con total seguridad siempre se producirá en el acuario, ya que los propios peces lo excretan diariamente. Un pH ácido lo enlaza en una forma casi inocua que conocemos como amonio. En muchas geografías, no obstante, el agua de grifo tiene pH por encima del neutro, lo que garantiza la liberación de amoniaco. Sea como sea, la existencia de amonio/amoniaco, indica que la filtración biológica está seriamente debilitada o casi desaparecida.

No hay nitrito: por una serie de razones y manías históricas, la medición de nitrito se ha vuelto mucho más popular que la del amonio/amoniaco. Esto conlleva que se considere erróneamente la más importante en lo que a tóxicos se refiere. Obtener un cero en el análisis de nitrito, no asegura en ningún caso que la colonia bacteriana esté sana, ni siquiera cuando haya una alta concentración de nitrato, como pasaremos a analizar a continuación.

Hay mucho nitrato: un valor alto de nitrato simplemente nos está indicando que la filtración biológica ha existido durante alguna etapa del acuario (aunque no asegura que haya sido óptima). Simplemente, podremos asegurar que hay amonio que se ha transformado en nitrito y posteriormente en nitrato. En un acuario medio, el consumo de nitrato por parte de plantas y bacterias anaerobias, es inferior al generado por la filtración biológica. Por tanto, podemos entender que el valor de nitrato es una especie de histórico acumulativo que se puede mantener por mucho tiempo presente, puesto que si su valor es muy elevado, tardaremos mucho tiempo en reducirlo con cambios de agua. En los casos más extremos, hemos tenido clientes que ignoraban la presencia de amonio en su agua, y nos aseguraban que tenían nitrito y nitrato a cero, convencidos además de que eran las plantas las que consumían este último. Lo que realmente habían hecho era hacer desaparecer el nitrato mediante cambios de agua exhaustivos, al ver a sus peces con síntomas de enfermedad.

CONCLUSIÓN

Si la filtración biológica de nuestro acuario ha sufrido un debilitamiento serio y solamente medimos nitrito, podrá pasar mucho tiempo hasta que seamos conscientes de ello, si es que llegamos a serlo. Aunque rutinariamente midamos nitrito y siempre obtengamos 0, no detectaremos una subida abrupta del amonio, y solamente seremos conscientes del problema cuando el amonio se comience a convertir en nitrito, quizá un par de semanas después. No nos cansaremos de repetirlo: el primer tóxico que debemos buscar en el agua es aquel que excretan los peces. Y cuando los peces muestran un comportamiento raro, antes de cualquier medicación, hay que hacer una analítica completa de tóxicos nitrogenados.

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