MITO II. ¿PECES? ¡QUÉ VA!, SON MUY DELICADOS

Resulta difícil creer que quien lea estas palabras, no haya oído -o dicho- una expresión similar a la que titula este artículo para opinar sobre la existencia de estos animales en su casa o en la de algún conocido que esté interesándose en ello. De hecho, muchas veces esto se dice desde una supuesta experiencia contrastada. Experiencia en la cual suelen incluirse hábitos tales como:

– Comprar peces por impulso (era tan bonito…incluso me miró a los ojos)

– Dar de comer en gran cantidad varias veces al día (si no se dejan acariciar, al menos que hagan algo)

– Volver a dar de comer porque acaba de llegar una visita (¡es que lo divertido es verlos comer!)

– Hacer mantenimiento irregular (hoy cambio un 20% de agua, dentro de un mes el 70%, etc)

– Limpiar el acuario, que ya está muy feo (les limpio los cristales, les limpio el sustrato, les podo las plantas, les limpio el filtro, les cambio el 80% de agua…..y van y se mueren!! Desagradecidos)

– Limpiar el filtro con agua clorada (ah, ¿pero eso es malo?)

– Mantener carpas doradas en peceras diminutas (es relajante respirar tu propia orina, y más aún que te cambien toda el agua cada día)

– Tener sobrepoblación (no mires a otro lado, todos lo hemos hecho, es el error más fácil de cometer)

– Tener peces “compatibles” (si el peque no cabe en la boca del grande, son compatibles……¿no?)

– Poner plantas naturales para no tener que cambiar el agua (mis dos plantas se comerán todos los tóxicos que genera mi superpoblado acuario……¿verdad?)

– Rellenar en verano el agua evaporada, sin retirar antigua (sé que el agua de mi grifo es blandita, pero mi test de dureza en el acuario me da 30 grados alemanes……vaya birria de test)

– No templar el agua de un pez de agua fría en los cambios (su propio nombre lo indica, “pez de agua fría”, ¿qué le podría importar una bajada repentina de 15 grados entre mi casa climatizada y el agua del grifo procedente de un embalse en la montaña?)

– Enfriar de golpe el acuario en verano (¿peces a 32 ºC? Deben de estar sufriendo a punto de morir, mejor les bajo a 25 º C con agua helada, y les ahorro la agonía)

No sigamos, es suficiente. Este listado no pretende ser una exposición velada de amplios conocimientos lanzada en forma de crítica hacia otros. Todos hemos cometido en mayor o menor medida algunos de estos errores, o todos; y lo hemos hecho por desconocimiento. No es el error lo que importa, sino la intención de identificarlos y aprender de ellos. La actitud en acuariofilia siempre debe ser humilde, y quien crea que sabe todo, va por mal camino. Puede que sepamos mucho más que el vecino del quinto, pero somos completamente ignorantes en cuanto a todo lo que queda por saber. Mantener una actitud de activo aprendizaje y sobre todo de contraste escéptico es lo que va a sentar mejor a nuestro acuario. Hay demasiada información hoy en día, y cuesta encontrar cual es la buena, porque muchas veces se atribuyen demasiados méritos a un remedio o demasiada culpa a otro. Cuesta mucho tener en cuenta todos y cada uno de los factores que en todo momento están actuando en nuestro acuario, ya que normalmente podemos poner el foco solo en unos pocos.

Un pez no es delicado. En nuestra casa, es un animal viviendo en una burbuja de milímetros de grosor que le separa de un mundo hostil que lo mataría en segundos….o mejor dicho, en minutos y en algunos casos horas (¿cuánto aguantamos nosotros bajo el agua?). Solo hay que mirar esas peceras donde algún ejemplar adulto del género carassius auratus apenas logra darse la vuelta sobre sí mismo, para entender que un pez no es delicado. Pero si lo que queremos son datos asombrosos, podemos considerar por ejemplo las diversas especies de peces con sistema respiratorio auxiliar, capaces de enterrarse en barro y sobrevivir durante meses hasta la llegada de las lluvias. Ok, es probable que estos no sean los peces que vemos en las tiendas (otro día hablaremos de nuestro querido pez betta…), y no vamos a seguir abundando en ejemplos rimbombantes más propios del libro Guinness. ¿A qué nos referimos entonces con “delicado”? ¿Es delicado el pez, o la burbuja de ecosistema acuático que hemos instalado en casa? ¿Nos parece delicado un león? ¿Cuánto duraría el rey de la selva mantenido en un cubículo bajo el agua, con cambios de aire semanales? Normalmente un pez muere de un día para otro, por algún problema grave derivado de un mal mantenimiento. Cuando tenemos la ocasión de verlo enfermar, habremos visto que es capaz de estar incluso meses nadando de lado, oscurecido, esquelético sin comer, etc; y frecuentemente sin tener la suerte de ser puestos en cuarentena y medicados. Por último, recordemos que los peces “ornamentales” (interesante denominación comercial para generar desapego) también sufren la muerte natural, aunque se nos suela olvidar. Su esperanza de vida ronda entre 1 a 3 años, salvo especies concretas. Los que están en las tiendas puede que hayan recorrido un tercio o la mitad de ese tiempo. Si un pez muere de un día para otro en un acuario bien mantenido en el que ha vivido de 1 a 2 años, quizá por una vez podamos guardar el látigo, no autoflagelarnos, y estar orgullosos de haberle dado una buena vida.

MITO II. ¿PECES? ¡QUÉ VA!, SON MUY DELICADOS

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