FILTRACIÓN I. TIPOS DE MATERIALES FILTRANTES

Una vez hemos tenido la fortuna de ser conocedores y conscientes de la existencia del ciclo del nitrógeno, conocido en acuariofilia como ciclado, lo siguiente es comprender que dicho ciclo nunca se detiene. No se trata de esperar un mes -o los que sean- y después no volver a pensar en los molestos tóxicos nitrogenados. Debemos tener siempre en mente la salud de la colonia bacteriana que nos protege, y que incide de manera directa en la salud del resto de habitantes del acuario, ya que será ella la que oxide el amonio y el nitrito tan rápidamente, que parezca que nunca están presentes. En este primer artículo sobre la filtración, trataremos únicamente los materiales que se usan para ello.

   La filtración nos proporciona seguridad en tres fases esenciales por las que haremos pasar el agua según nuestras necesidades:

   1) Mecánica: en esta fase se retienen partículas de manera directa, retirándolas de la columna de agua y haciendo que esta tenga aspecto cristalino. Existen varios tipos de medios filtrantes mecánicos en el mercado. Se distinguen entre ellos por su capacidad de reutilización y por el tamaño de las partículas que pueden retener, estando este último factor ligado a la resistencia que presentan al paso del agua. En este sentido, distinguimos:

          Foamex: se trata de una esponja muy porosa con oquedades de diferente tamaño. Cuanto mayor es el tamaño de la oquedad, mayor es el tamaño de las partículas que tiende a retener y menor es la resistencia que presenta al paso del agua. Además, la porosidad de esta esponja permite el asentamiento de colonia bacteriana que proporcionará filtración biológica. Es reutilizable durante unos meses, tras los que debe ser sustituida por su alta saturación de materia retenida, que compromete seriamente el caudal del filtro.

– Canutillos cerámicos: se trata de pequeños cilindros que colocados en conjunto forman un entretejido con gran capacidad de retención de partículas grandes, oponiendo una resistencia baja al paso del agua. Pueden ser totalmente lisos, para una función exclusivamente mecánica y optimizando el paso del agua; o porosos, para aportar filtración biológica a cambio de frenar un poco más el paso del agua (filtración biomecánica). Son reutilizables por un largo período de tiempo.

– Esponja fina o perlón: se comercia en forma de esponja, adaptada a los diversos filtros del mercado; o de forma más económica, en paquetes que recuerdan al algodón de farmacia, con el nombre de “perlón”. Son de un tejido mullido y suave, y tienen una altísima capacidad de retención de partículas, incluyendo las diminutas. A cambio, presentan la más alta resistencia al paso del agua de entre todos los medios filtrantes, lo cual puede llegar a anular el caudal del filtro si no se retiran a tiempo cuando ya están sucias. No son reutilizables.

   2) Biológica: esta fase es a menudo la última, antes de que el agua regrese del filtro al acuario, puesto que la intención es que ya llegue limpia de partículas y pueda penetrar correctamente en los materiales que la componen. Son todos de naturaleza altamente porosa, para ofrecer en un pequeño espacio una gran superficie de asentamiento a las bacterias nitrificantes. Como se ha dicho, la filtración mecánica puede aportar porosidad y con ello filtración biológica en diferente medida, pero es recomendable que exista material especializado en esta fase, para disminuir el riesgo de pérdida de la colonia bacteriana cuando se sustituyen o se enjuagan los materiales de filtración mecánica. Suelen presentarse en formatos diferentes (bolas, rectángulos, etc), aparentemente macizos a la vista, ya que su altísima porosidad es sin embargo de oquedad muy fina, al estar pensado para el asentamiento de bacterias y no para la retención mecánica. Su resistencia al paso del agua, por tanto, es media-baja.

   3) Química / Adsortiva: este tipo de filtración, de estar presente, suele ocupar la última etapa, ya que su función no es mecánica ni biológica y la suciedad puede mermar sus capacidades. Su objetivo es retirar del agua, a nivel molecular, tóxicos perjudiciales para los habitantes del acuario. Por ejemplo, se usa para retirar restos de medicamentos. El material más popular en este sentido, es el carbón activado, presentado en forma de granulado o como esponja fina; aunque existen en el mercado otras variantes de resinas capaces de retener amonio, fosfato u otras sustancias. La manera de realizarlo es la adsorción (no confundir con absorción), que es un fenómeno químico por el cual mediante enlace iónico las diferentes moléculas quedan fijadas al material, quedando neutralizadas y sin capacidad para reaccionar con otras moléculas del agua. Se trata de materiales cuya micro porosidad es tan elevada que puede llegar a presentar una superficie de contacto de entre ¡¡500 a 2500 m2 por cada gramo!! No obstante, en el caso del carbón activado, deberemos tener presente que su capacidad de enlace molecular abarca otras sustancias además de aquellas que son nuestro objetivo, y pasadas entre 3 y 4 semanas, existe un elevado peligro de que el material se sature y pierda sus propiedades, liberando al agua nuevamente todos los tóxicos que había retenido. Su uso, por tanto, debe ser puntual, de corta duración y muy controlado.

   Por último, existe la opción de colocar en el filtro materiales que alteran parámetros del agua como pueden ser la dureza y el pH. No se trata propiamente de una filtración, pero al intervenir el filtro, posibilitando que toda el agua pase por estos materiales, ha terminado adquiriendo la denominación. En este sentido, suele usarse especialmente la turba granulada, que acidifica el agua relativamente rápido. Este tipo de materiales deben ser utilizados con suma precaución, de manera progresiva y con numerosos test de control, que eviten un cambio brusco en parámetros tan vitales como los mencionados.

FILTRACIÓN I. TIPOS DE MATERIALES FILTRANTES

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