Esta es una de las dudas más frecuentes entre aficionados, especialmente entre aquellos que empiezan. La analítica del agua es muy importante, porque nos da control sobre el acuario y las deducciones o suposiciones son sustituidas por hechos y certezas. No obstante, hay un pequeño inconveniente: los test son relativamente costosos, sobre todo si son de calidad alta. Por ello, es normal que todos, sobre todo cuando comenzamos, intentemos prescindir de ellos. Seguro que nos suenan ciertos dichos populares, como por ejemplo éstos:

  • “Los test no son necesarios, una vez el acuario está ciclado, amonio y nitrito está en 0 siempre, y los nitratos se controlan con cambios de agua”.
  • “Si acaso cómprate el de nitrato, que es el que te va a dar algún valor. Durante el ciclado no hace falta medir nada, ya que obviamente estás ciclando y los tóxicos tal como vienen se van”.
  • “Los test solo hacen falta si vas en plan profesional”.

O directamente, sin andarnos con miramientos:

  • “Las tiendas solo quieren vender. Si te intentan vender el de amonio, entonces no cabe duda de que estamos ante un ladrón”.

Recalcamos que lo que acabas de leer son dichos populares, no es algo que compartamos nosotros, evidentemente.

Con el ánimo de aportar el mayor valor posible, analicemos con la mayor objetividad el servicio real que potencialmente nos aporta cada test, ciñéndonos a los más populares.

TEST DE AMONIO (NH4/NH3)

Estamos ante el que, en nuestra opinión, es el test más indispensable de la acuariofilia, y con el que más nos extenderemos. Simplemente por decir algo así, algunos se llevarán las manos a la cabeza. La razón que ofrecerían para ello es tan simple como, a nuestro juicio, equivocada: supuestamente, tras realizar el ciclado del acuario, el valor del amonio se mantiene estable en 0 mg/L para siempre, ad infinitum. Esto, como mínimo, hay que calificarlo como muy optimista. El amonio, de hecho, es el único tóxico que con total seguridad se generará de manera continua en nuestro acuario, una amenaza que golpeará siempre y sin descanso. El hecho de que intentemos medir su concentración en un acuario que ya lleva varios meses con peces, y no lo detectemos, es signo de que la filtración biológica lo está degradando con suficiente rapidez antes de que su concentración en mg/L sea medible, y por tanto, preocupante. No obstante, son numerosos los factores que influyen en la estabilidad de las colonias bacterianas que se encargan de la nitrificación (oxigenación, carbonatos, temperatura, mantenimiento, etc), y eso suponiendo que conozcamos la existencia de las mismas y sepamos las normas básicas para mantenerlas.

Es una pena que muchos nuevos aficionados esperen religiosamente el tiempo del ciclado, pero no sepan exactamente a qué se debe esa espera, lo cual aumenta la probabilidad de caer en el error de pensar que es un trámite por el que pasas una sola vez y luego te puedes despreocupar. La realidad es muy diferente. Lo que obtenemos en el tiempo de ciclado es una formación de una “pequeña” colonia bacteriana, y nuestra misión será mantenerla. Ante cualquier anomalía que notemos en el acuario (explosión de algas, cambios visibles en el cuerpo o comportamiento de los peces, color del agua, etc), lo primero que debemos comprobar es el valor de amonio. Es el primer tóxico que golpea, y golpea fuerte. Otro argumento (menos frecuente por ser más desconocido) que incita a despreciar la medición del amonio, es el hecho de que solamente por encima de pH neutro, éste empieza a pasar a estado libre, más conocido como amoníaco, momento en el cual pasa de inocuo a agresivo. La filosofía de usar el pH como escudo protector permanente, es como no preocuparse de tener un escape de gas en casa, porque no eres fumador. De hecho, el pez excreta directamente amoníaco en su forma libre, y si tenemos una filtración biológica deficiente, solo tendremos la protección del pH y el mayor o menor daño dependerá de la velocidad con la que se enlace el amoníaco.

Según nuestra propia experiencia, son ya varios clientes, algunos con acuarios de bastante antigüedad, los que se han quedado boquiabiertos cuando hemos analizado una muestra del agua de sus acuarios delante de ellos y la concentración de amonio era elevada. Son muchos, demasiados, los acuarios que reciben medicación cuando el verdadero problema es la presencia elevada de tóxicos nitrogenados. Una podredumbre de aletas, una capa algodonosa, una manera extraña de nadar, un ojo hinchado, o cualquier otro síntoma, debe llevarnos ineludiblemente a un análisis de tóxicos antes de tomar cualquier otra decisión. Por mucho que estemos seguros de que se trata de un ataque parasitario, bacteriano, fúngico, o vírico, lo más probable es que ese ataque sea oportunista, una consecuencia secundaria de un agua en mal estado que ha debilitado al pez. Los medicamentos ayudan, en ocasiones mucho, pero lo primero que debemos cuidar es la calidad del agua, porque si el sistema inmune del pez es golpeado por tóxicos mientras medicamos, tenemos todas las de perder. De hecho, nuestro subconsciente es sabio, ya que el consejo más recurrente que oiremos siempre en acuariofilia cuando tengamos algún síntoma de enfermedad es: haz un generoso cambio de agua. ¿Por qué habría de hacerse, si se supone que los tóxicos están a 0? A la hora de diagnosticar no podemos basarnos en “por si acasos”, sino en certezas. A veces un gran cambio de agua es el toque de gracia para matar a un pez, y otras veces es su salvación.

TEST DE NITRITO (NO2)

Este test tiene bastantes “adeptos”, con mayor o menor conocimiento de causa. Los más informados, consideran que en realidad el tóxico más agresivo es este, puesto que su toxicidad no depende del pH, como en el caso del amonio. Sabemos que lo que midamos de nitrito, hace daño en su totalidad. No les falta razón, pero de ahí a considerar que la medición de amonio es irrelevante, es mucho decir. Otros consideran que el nitrito, al estar en “la mitad” del ciclo del nitrógeno, da una idea media o una aproximación de cómo anda el equilibrio biológico. Consideramos que esto es un enorme error, ya que un 0 en nitrito puede significar una filtración estupenda o espantosa, con igual probabilidad. Este test es vital a la hora de analizar tóxicos, pero por si solo no nos vale para dar un veredicto global sobre la salud de nuestro acuario.

TEST DE NITRATO (NO3)

El test preferido en cuanto a tóxicos se refiere, y uno de los más vendidos. Tiene su explicación. Es normal que cuando gastamos dinero, sobre todo iniciándonos, queramos que lo que compramos sirva para varias cosas, y sobre todo poder darle uso real y continuo. Es el caso de este test. El nitrato es el resultado de una filtración biológica correcta, por lo que su presencia es esperada. No nos atacará esa -equivocada- sensación de que al realizar un test y obtener un 0, hemos perdido el tiempo y el dinero. En un acuario medio, con buen mantenimiento, obtendremos valores de nitrato oscilando entre 5 y 20 mg/L. Este test nos da una idea de cómo de buena es nuestra rutina de cambios de agua, en cuanto a frecuencia y cantidad, así como determinar con el paso del tiempo una posible acumulación excesiva de materia orgánica que hay que retirar. También nos ayuda a prevenir una explosión de algas. Si además queremos abonar nuestro acuario de manera intensiva, este test es imprescindible. No obstante, una vez dichas las bondades, también hay que decir que es totalmente incorrecto analizar el estado de la filtración biológica por medio de solamente este test. Es un gran error deducir que la presencia de nitrato (aunque sea mucho) significa que el amonio y el nitrito están en 0. Sería equivalente a considerar que toda la basura del suelo de nuestra casa ha sido retirada, porque la bolsa del aspirador está llena. De hecho, es frecuente encontrar altas concentraciones de nitrato y también de amonio y nitrito, en acuarios donde el mantenimiento es incorrecto.

TEST DE POTENCIAL DE HIDRÓGENO (pH)

Estamos ante el test estrella de la acuariofilia, el preferido por encima de todos; y realmente no hay justificación objetiva para ello. Ojo, no vamos a restar un ápice a la importancia que tiene el control de este valor, pero consideramos que su popularidad se debe al hecho de que, junto con la temperatura, es el parámetro en el que se pone más foco en la bibliografía acuarística. Al mirar fichas técnicas de peces (sobre todo si son escuetas y se limitan a indicar parámetros ideales), es poco frecuente que se nos indique la necesidad de inexistencia de amonio o nitrito; y aún en el caso de que esta observación aparezca, tendemos a ignorarla por resultar obvia. Sin embargo, el pH siempre estará presente en cualquier ficha. Es posible incluso escuchar a personas que nunca han tenido acuario, intervenir en una conversación al respecto, diciendo algo como: “Los acuarios son difíciles, hay que estar midiendo pH del agua”. Por otra parte, el pH es un concepto que encontraremos en múltiples lugares (piscinas, cremas, champús, nuestra propia piel, etc.), por lo que la tendencia será tenerlo en alta consideración. Sin embargo, medir solamente el pH para estar seguro de que “todo lo demás” está bien, es totalmente insuficiente.

TEST DE DUREZA TEMPORAL (kH)

Las principales -y vitales- funciones de este test, son por un lado asegurarnos de disponer de un correcto tampón para frenar la caída paulatina que va sufriendo el pH con el paso del tiempo; y por otro lado, conservar el buen estado de la filtración biológica.

La generación constante de CO2 y el aumento de materia orgánica en descomposición; en otras palabras, la maduración del acuario, genera un aumento de acidez que debe ser contrarrestada, incluso aunque estemos ante un acuario amazónico. Nunca debemos permitir que se desplome el kH, puesto que conllevará una caída abrupta del pH, convirtiéndolo en una montaña rusa con los subsiguientes cambios de agua que potencialmente se realicen, especialmente cuando se desconoce esta relación. Teniendo en cuenta que normalmente los cambios de agua son parciales, puede llegarse a una situación en la que el agua nueva aporta suficientes carbonatos para elevar abruptamente el pH, pero no para estabilizarlo hasta el siguiente cambio de agua, con lo que en breve se producirá una nueva caída igual de abrupta, algo que varios peces probablemente no soporten. A ello podemos sumar los frecuentes cambios que sufre este parámetro en el agua de red, que evidentemente no dependen de nosotros.

La segunda razón para mantener el kH bajo control, la cual además es bastante desconocida, es el hecho de que los carbonatos intervienen en el proceso de nitrificación bacteriana, por lo que su inexistencia hará que la filtración biológica se venga abajo. Las personas que utilizan el proceso de ósmosis inversa sin el debido control, suelen toparse tarde o temprano con esta terrible realidad.

TEST DE DUREZA PERMANENTE (gH)

Aunque es más popular en acuariofilia marina o en acuarios de lagos africanos, la medición de Calcio y Magnesio en forma de sales es importante también de cara a mantener invertebrados y garantizar mudas saludables en su proceso de crecimiento. También las plantas se ven afectadas por este valor en mayor o menor medida. En cuanto a los peces, si las especies que mantenemos están adaptadas a un rango de dureza que se corresponde con nuestro grifo, y los cambios de agua son regulares, este test pasa a ser poco relevante en principio. Pero si el agua de nuestro grifo es demasiado blanda para nuestras especies, o usamos agua de ósmosis acondicionada con sales, o acostumbramos a solo rellenar el agua que se ha evaporado (sin haber extraído nosotros agua del acuario), en estos casos el test se convierte en imprescindible.

TEST DE FOSFATO (PO4)

La importancia de medir este valor, en principio no es alta. La comida que introducimos en el acuario, por lo general, produce fosfatos en menor o mayor cantidad. No obstante, con una rutina adecuada de cambios de agua, una adecuada limpieza del sustrato, y a ser posible con presencia de plantas naturales, este valor no tiene por qué ser preocupante. Este test pasará a ser imprescindible si abonamos de manera intensiva.

TEST DE POTASIO (K)

Este elemento químico no está presente normalmente en el agua de red, y según el tipo de planta, su carencia puede manifestarse con menor o mayor intensidad, lo cual podremos corregir con abonos adecuados. Al igual que hemos dicho con los otros dos macroelementos (nitrógeno y fósforo), este test se convierte en imprescindible si abonamos de manera intensiva, puesto que necesitamos conocer de forma precisa el ritmo de consumo en nuestro acuario.

TEST DE TOTAL DE SÓLIDOS DISUELTOS (TDS) y CONDUCTIVIDAD

Frecuentemente se confunde el concepto de TDS con la conductividad. No son lo mismo, a pesar de que a partir de uno podemos inferir con un aceptable error el otro. El valor de TDS se corresponde con la totalidad de partículas disueltas en el agua, y se mide normalmente en partes por millón (ppm). La conductividad, por su parte, indica la facilidad con la que la electricidad pasa a través de un fluído, según los sólidos que hay disueltos en ella. Conviene no mezclarlos y saber en todo momento con qué parámetro estamos trabajando, para no llevarnos disgustos por errores en las unidades de medida, siendo el más frecuente mezclar “partes por millón (ppm)” con “microSiemens por centímetro” (μS/cm). Existen en internet calculadoras que realizan la conversión de uno a otro valor.

Pero vayamos a lo que nos interesa. La sal que en mayor proporción suele encontrarse en el agua es el cloruro de sodio (NaCl), más conocido como sal marina. No ahondaremos ahora en la complejidad de explicar cómo los peces realizan la osmorregulación (control del agua que entra y sale de sus cuerpos), pero sí diremos que es de vital importancia asegurarnos de que al transportar peces de un acuario a otro, el valor de TDS o la conductividad no son muy diferentes entre el origen y el destino. Esto puede ser provocado por diferencia extrema de durezas, o también por la adición de sal marina que algunos criaderos, distribuidores o acuaristas particulares realizan en sus acuarios, principalmente para la prevención de enfermedades cuyos agentes patógenos no toleran ciertos niveles de salinidad que los peces sí. Las consecuencias de un choque osmótico pueden ser letales, por la salida o entrada masiva de agua desde o hacia el pez, respectivamente.

CONCLUSIÓN

Todos los test son importantes. Ello no significa que debamos comprar todos de una tacada, en absoluto. Más importante que tener muchos, es saber dar uso a los que se tienen. Debemos analizar las situaciones en las que nos vemos envueltos, y nuestra forma de actuar ante ellas. Es conveniente tener en cuenta las dudas que suelen surgirnos, y las veces que actuamos a ciegas. Ello nos dará una pista de qué test vamos a necesitar más. Algunos test no han sido nombrados en esta recopilación (hierro, calcio, magnesio, cobre, silicatos, etc.), por ser muy específicos. Hemos preferido quedarnos con los más recomendables para la mayoría de aficionados. Esperamos haber aclarado algunas dudas.

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