Este es uno de tantos temas que tienen aparentemente respuestas inmediatas y poco o nada complejas. ¿Por qué debe separarse a un pez cuyo comportamiento nos hace pensar que está padeciendo una enfermedad? La cultura popular nos dice axiomas como los siguientes:

– Para evitar contagios.

– Para no malgastar medicamento en un tanque mayor.

– Para no matar la colonia bacteriana que realiza la filtración biológica.

– Para no medicar a peces sanos.

– Para no matar invertebrados.

– Para no dañar plantas.

Es innegable que en mayor o menor medida, y dependiendo del caso, todas estas afirmaciones pueden tener algo o mucho de ciertas, pero no ponen el foco en lo más importante: curar al pez. Las analizamos, una a una, desde nuestro punto de vista:

Para evitar contagios y para no malgastar medicamento en un tanque mayor: parece conveniente unir estas dos razones, ya que a efectos prácticos pueden llegar a contradecirse. Si bien es cierto que aislar a los peces enfermos hace que la probabilidad de contagio en muchos casos baje, no es menos cierto que la mayoría de enfermedades aparecen debido a un pobre mantenimiento o a un agua con parámetros inestables que elevan el estrés del pez y merman su sistema inmune, dejándole expuesto a patógenos siempre presentes en el agua y que normalmente no le afectarían. En determinados casos, como por ejemplo la proliferación de parásitos externos que ya han podido multiplicarse en millones gracias al ataque sobre uno o varios peces, no es mala idea “malgastar” medicamento y aplicarlo al tanque entero. No obstante, como ya se ha dicho, lo más importante es tener un acuario con un agua de máxima calidad y parámetros estables.

Para no matar la colonia bacteriana: en numerosos medicamentos se indica claramente en el prospecto (ese papelito que deberíamos leernos aunque ya nos hayan dicho la dosis) que el principio activo no es bactericida y por tanto es inocuo para la filtración del acuario. ¿Por qué deberíamos tener miedo entonces?

Para no medicar peces sanos: en esta ocasión coincidimos. Hay acondicionadores y medicamentos tan suaves, que pueden resultar aceptables en modo preventivo; pero como norma general, todo medicamento “golpea” al pez mientras trata de eliminar aquello que le atormenta. No tiene sentido someter a medicación a peces sanos, ya que estamos debilitando su sistema inmune en menor o mayor medida, y exponiéndonos a futuras enfermedades.

Para no matar invertebrados: al igual que en el caso de la colonia bacteriana, un gran número de medicamentos son tolerados perfectamente por invertebrados. No obstante, en algunos prospectos suelen “olvidarse” de comentarlo, y no es mala idea informarse al respecto. Normalmente, los más peligrosos son todos aquellos que usan compuestos con cobre.

Para no dañar plantas: por lo general las plantas no tienen por qué sufrir daños. Pueden venirse un poco abajo en algunos casos, no por el principio activo de la medicación, sino por los efectos colaterales (apagar la luz varios días, saturación de oxígeno provocando pérdida de CO2, bloqueo de la luz por oscurecimiento del agua, etc).

Las seis razones que acabamos de comentar, como ya se ha dicho, tienen algo en común: no tienen en cuenta al pez enfermo. Difícil va a ser, por tanto, que lo curemos.

ENTONCES…¿NO AISLO AL PEZ?

Llegados a este punto, podría parecer que no aconsejamos el aislamiento. Nada más lejos de la realidad. La cuestión es saber realmente por qué lo hacemos. Las razones por las que un pez debe ser aislado, desde nuestro punto de vista son otras, ya que el foco debe estar puesto en él. Antes de empezar a analizar razones, dejemos clara nuestra opinión de cómo debe hacerse el aislamiento:

URNA DE AISLAMIENTO

No debe ser demasiado grande. El pez debe tener la certeza de que domina ese espacio, sin necesidad de disputas de ningún tipo. Entre 30 y 80 litros es un volumen adecuado en la mayoría de casos, según tamaño y tipo de pez.

Totalmente desnuda. En el aislamiento no estamos pensando en estética, ni en biotopo, ni en nada que no sea el diagnóstico y recuperación del pez. Por tanto, deben eliminarse todos los elementos que puedan ser foco de más patógenos o generar tóxicos con su descomposición, y además nos entorpecen la observación. No obstante, aconsejamos añadir un solo elemento decorativo artificial que sirva al pez de ligero escondite.

Sin filtro. La corriente generada por la bomba del filtro en principio no supone un mal en si misma, pero un pez debilitado puede agradecer un agua en calma que no le obligue a aletear contra corriente. No debería preocuparnos la concentración de tóxicos, puesto que nuestro pez y el entorno apenas los está generando, y de ser necesario siempre pueden hacerse cambios de agua con reposición de la medicación. No obstante, para nuestra tranquilidad, podemos sumergir una malla de material poroso que contenga bacterias nitrificantes, si el tratamiento no es incompatible con la vida de éstas.

Saturada de oxígeno. Al hilo del anterior punto comentado, será de gran ayuda la colocación de un aireador que mediante una piedra difusora asegure un agua saturada en oxígeno, sobre todo teniendo en cuenta que muchos tratamientos llevan acompañados una subida sensible de la temperatura y con ello baja la concentración máxima de oxígeno disuelto. Además, al no disponer de filtro, nos aseguraremos el movimiento de la superficie del agua sin generar una corriente molesta para el pez; y en caso de haber colocado material filtrante, este estará correctamente oxigenado.

Sin luz. No hace falta crear una oscuridad cerrada (aunque en determinados casos puede estar indicado). En principio, bastará con no iluminar el acuario artificialmente. La luz está pensada para resaltar colores en los peces y para el crecimiento de las plantas. Un pez sano la tolera sin problemas, pero no la necesita; y cuando se siente débil, se siente expuesto y busca refugio. La luz en estos casos nunca ayuda. Debe aplicarse luz solo momentáneamente, si nuestra correcta observación lo demanda.

– Con el mismo agua. Siempre que podamos, deberíamos arrancar el aislamiento con agua que provenga enteramente del acuario comunitario. Si el volumen es insuficiente (por ejemplo, porque ambas urnas tengan medidas semejantes), habrá que llenar menos agua o buscar otra urna o envase más reducido. Un cambio severo de parámetros químicos es el peor recibimiento para el pez en la nueva urna. Probablemente estemos introduciendo cierta concentración del patógeno que ha hecho enfermar al pez, pero eso ya es prácticamente irrelevante (el pez ya está enfermo) y además una medicación adecuada eliminará al microorganismo rápidamente del agua.

RAZONES PARA AISLAR

Una vez hemos visto las características de la urna, las razones reales para separar al pez pueden intuirse:

Afinar el diagnóstico: sin duda la más importante. Es vital separar al pez lo antes posible, si tenemos la suerte de que aparezcan síntomas muy genéricos (con “genérico” nos referimos a algo que puede ser indicativo de veinte enfermedades o de ninguna) cuando el animal aún está suficientemente fuerte para recibir tratamientos más o menos invasivos. Síntomas tales como estar escondido todo el día, oscurecerse, boquear en la superficie, frotarse contra objetos; y sobre todo, no comer. Hay casos en los que el pez ni siquiera ha enfermado (quizá se disponía a ello en breve), pero se encontraba bajo un fuerte estrés, por sometimiento jerárquico de sus compañeros, por excesiva luz, por mala calidad del agua, o por un conjunto de este tipo de razones. Normalmente en estos casos la mejoría en el aislamiento es inmediata; pero es frecuente que al ver un pez con algún síntoma genérico, la decisión sea medicar inmediatamente el acuario comunitario con lo que se nos ocurra, lo cual suele ser un error. Otra ventaja de aislar en una urna desnuda es que podremos observar en todo momento la forma y color de las heces, sin necesidad de rezar para conseguir ver al pez mientras las hace. También podremos observar si el pez está comiendo cuando nos ausentamos. Ambos factores son importantes en la búsqueda de un buen diagnóstico.

Máxima limpieza: lo que menos necesita un pez enfermo es un entorno con tóxicos. En una urna desnuda, podemos (y debemos) retirar al instante toda aquella comida sobrante, así como las heces (para ello no hace falta retirar una gran cantidad de agua en el proceso, más bien será mínima si sabemos regular el caudal de sifonado). La limpieza será uno de nuestros aliados de cara a aliviar el estrés al pez y echarle una mano a su deprimido sistema inmune. Es prácticamente imposible que podamos darle en un acuario comunitario el mismo nivel de asepsia que en una urna desnuda.

– Tranquilidad: como ya se ha dicho, hacemos que el pez se haga dueño de un espacio, lo cual rebaja su estrés y su miedo a no poder defenderse en su estado. Dicho de otro modo, permitimos que “se ocupe” del asunto principal, que es curarse.

– Medicación en dosis correcta: en urna desnuda evitaremos el tremendo error que puede suponer realizar “la cuenta de la vieja” a la hora de estimar la cantidad de agua real que tiene nuestro acuario, donde debemos restar “a ojo” el volumen que desalojan los troncos, rocas, sustrato, plantas, etc. Administrar el medicamento en la dosis correcta, es clave.

– Rehabilitación: si el pez responde a la primera etapa del aislamiento (ya sea con o sin medicación), podremos mantenerle el tiempo que estimemos necesario en ese entorno seguro, hasta que por medio de buena nutrición, limpieza y cambios de agua exhaustivos, consigamos reforzar sus defensas al máximo. Si ante la primera mejoría que veamos, devolvemos el pez al acuario comunitario, probablemente estemos cometiendo un error.

CONCLUSIÓN

El aislamiento es bueno. Existe otro axioma popular que dice que aislar un pez puede subir su nivel de estrés, ya que el “cambio de sitio”, el “miedo por sentirse solo”, etc., lo estresa y le da el “toque de gracia”. Evidentemente, si esperamos a que el pez llegue a la fase terminal de su enfermedad, lo podremos “matar” casi con tocarlo. También podremos complicar su situación si las condiciones de aislamiento no son adecuadas. El problema no es el aislamiento, sino cuándo y cómo se hace.

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¿POR QUÉ HAY QUE AISLAR A LOS PECES?

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