Filtración

Si tuviésemos que hablar de un antes y un después en el arte acuariófilo, una de las paradas obligatorias sería el momento en el que se desarrolló la filtración, especialmente la biológica, que permite reducir al máximo los peligros inherentes de un entorno cerrado y limitado como el acuario. Hoy en día, existe además filtración mecánica, químic...

Si tuviésemos que hablar de un antes y un después en el arte acuariófilo, una de las paradas obligatorias sería el momento en el que se desarrolló la filtración, especialmente la biológica, que permite reducir al máximo los peligros inherentes de un entorno cerrado y limitado como el acuario. Hoy en día, existe además filtración mecánica, química, adsortiva, líquida y electrolítica. Además de hacer del agua un lugar más seguro, la filtración lleva implícita una circulación del agua que muchas veces es suficiente para oxigenar el acuario.

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Filtración Hay 44 productos.

Subcategorías

  • Química / Adsortiva

    La filtración química se utiliza para cambiar de forma sensible ciertos parámetros del agua, especialmente el pH y la dureza. Debe utilizarse con suma precaución para no causar daño a los habitantes del acuario, pero en ciertas geografías se hará necesaria si queremos mantener acuarios con parámetros de agua muy distintos a los que tenemos en el grifo de casa.Dentro de la filtración química, suele diferenciarse un grupo de resinas que en ocasiones puntuales son de gran ayuda, en lo que es conocido como filtración adsortiva. Mediante atracción molecular se retienen de manera directa sustancias nocivas o restos de medicamentos, retirándolas del medio acuoso. Es recomendable usarla solamente para solucionar problemas concretos, en un espacio acotado de no más de un mes, pues existe el riesgo de que una vez agotada la capacidad adsortiva del material, devuelva parte de los tóxicos al agua.

  • Biológica

    Se trata de la filtración más importante en el acuario. Es realizada por bacterias de diverso tipo, que realizan una descomposición de sustancias nitrogenadas nocivas que se forman continuamente en el acuario originadas en las excreciones de sus habitantes, en la descomposición de exceso de comida o de cadáveres, en la pudrición de hojas o raíces, etc. Por otro lado, antes de dar entrada a seres vivos en un acuario de nueva creación, es vital permitir la llamada "maduración del acuario y del filtro", que dura como mínimo un mes, y que consiste en la creación de una colonia de las bacterias ya comentadas. Tras ese mes, tendremos una colonia que aún podemos considerar frágil, por lo que la inclusión de peces debe hacerse progresivamente y con sumo cuidado. Dicha colonia necesita además fijarse a superficies para poder reproducirse correctamente, lo cual requiere más tiempo. A pesar de que las bacterias pueden estar en el sustrato, en piedras, plantas, cristales, o estar libres en el agua, el filtro se encargará de garantizar que toda el agua del acuario circula cíclica y rápidamente a través de medios filtrantes porosos donde una inmensidad de bacterias se fijan fácilmente y hacen su beneficioso trabajo.

    Existe en el mercado la opción de obtener la colonia bacteriana en ampollas o botes. Esto no debe ser entendido ni aplicado como un sustituto de un acuario maduro, sino como un refuerzo, ya que aporta directamente al agua cultivos de bacterias que ya obtenemos de manera natural simplemente con paciencia y cuidadoso mantenimiento. No obstante, es una interesante opción cuando realizamos cambios de agua de emergencia (retirando un porcentaje de agua muy superior al habitual), o cuando realizamos limpieza profunda del filtro, que puede mermar la colonia bacteriana. Desde Naturaleza Acuática, no obstante y como ya hemos dicho, no somos partidarios de incluir peces durante el período de ciclado inicial del acuario, aunque algunos de estos productos nos aseguren poder hacerlo. Recuerda: la paciencia es la base de la acuariofilia, y es garantía de éxito. Lo demás es jugársela, o someter a nuestros animales a condiciones cuanto menos, arriesgadas.

  • Mecánica

    Este es el tipo de filtración que todos tenemos en mente antes de comenzar a aprender los principios sobre los que se sustenta la acuariofilia moderna. Básicamente, se encarga de retirar partículas de mayor o menor grosor, para evitar turbidez en el agua, hacerla cristalina y mejorar con ello la estética del acuario. Luego descubrimos que la cuestión no termina aquí, sino que más bien empieza. Hay que tener en cuenta que las sustancias retiradas mecánicamente quedan almacenadas en el filtro, por lo que periódicamente habrá que limpiarlo (utilizando solo agua del propio acuario) para evitar saturación y pérdida de potencia en el flujo, además de evitar una sobrecarga de filtrado biológico, dado que esas sustancias se seguirán descomponiendo dentro del filtro y generando más sustancias nocivas, pudiendo provocar la necesidad de aumento de cambios de agua tanto en frecuencia como en volumen.

    Existen en el mercado clarificadores mecánicos en formato líquido, que por medio de aglutinación pueden suponer un importante apoyo para el filtro, ya que facilitan esta labor mecánica, al generar partículas suficientemente grandes para ser atrapadas. No obstante, deben ser utilizados con cabeza, para evitar que enmascaren un problema que puede ser mayor, originado en un mantenimiento insuficiente (sifonado, poda, recogida de comida sobrante y de materia en descomposición, etc). De nada sirve que tengamos el agua cristalina, si ello nos impide ver las causas reales que terminarán derivando en un grave problema.

  • Filtros de mochila

    Los filtros de mochila tienen gran aceptación entre el público, por las ventajas principales que ofrece: no ocupan espacio dentro de la urna, ya que se cuelgan en uno de los cristales del acuario (normalmente en el trasero), quedando todo el cuerpo del filtro por fuera, y solo el tubo de aspiración dentro del agua; es muy fácil acceder a las cargas filtrantes para realizar mantenimiento, al tenerlas al alcance; y su salida en forma de cascada ayuda a romper la superficie del agua, aumentando con ello la oxigenación. Cómo puntos menos fuertes, podría mencionarse: el tamaño de sus cargas, que normalmente es menor que en los filtros externos y puede mermar el poder de filtración en comparación a éstos; el ruido que puede hacer la cascada cuanto más bajo sea el nivel del agua, lo cual puede resultar agradable o molesto, dependiendo de la persona; y por último, el hecho de que a pesar de no ocupar espacio dentro de la urna, puede afectar a la estética  salvo que logremos ocultarlo con la decoración, no teniendo la opción de ocultarlo en un mueble como sí podemos hacer con los externos. En definitiva, la filtración de mochila es una interesante opción para los que busquen un punto medio entre los filtros internos y externos.

  • Filtros interiores

    Estos filtros son posiblemente la opción más recomendada para principiantes, aunque no por ello caen en desuso por parte de los más veteranos. Se instalan directamente dentro de la urna, lo cual supone además de espacio perdido e impacto estético, una mayor dificultad para acceder a ellos, con el estrés añadido para los habitantes del acuario. No obstante, se compensa por la facilidad de su mantenimiento y su tamaño compacto, que facilita su ocultación tras la decoración y nos permite prescindir de un mueble cerrado, necesario para ocultar filtros exteriores. Su capacidad filtrante y su flujo son limitados, por lo que en grandes acuarios tienden a no ser la opción elegida, pero se vuelven muy interesantes en acuarios pequeños y medianos.

  • Filtros exteriores

    La filtración externa evoluciona constantemente e incorpora los mayores avances tecnológicos. Está orientada a acuarios de mediano y gran tamaño, colocados sobre un mueble adaptado que permita ocultar el filtro. Sus principales ventajas son: gran capacidad de filtración, por el tamaño del recipiente y la posibilidad de intercalar varios tipos de masas filtrantes; fácil acceso para el mantenimiento y mínimo estrés para los habitantes del acuario, al encontrarse fuera de la urna; y mínimo impacto estético, puesto que lo único que entra en la urna son los tubos de entrada y salida, que dependiendo de la adaptación con el mueble y la decoración, pueden llegar a estar totalmente ocultos. Entre los avances que incorporan los modelos más punteros, podemos hablar de control de temperatura y calentador incorporado, control de flujo, autocebado y conexión USB para computadora.

  • Accesorios y recambios

    Incluso en el terreno de la filtración, cada vez más mecanizado, existen objetos que optimizan nuestras labores principales de mantenimiento, organización y estabilidad de todo el sistema.

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